Impuestos: la Curva de Laffer explicada

Curva de Laffer

Quiero ya hablar y dejar claramente explicada esta interesante ley económica de la Curva de Laffer, tan importante. Y con tan tremendas implicaciones.

Lo digo porque veo que por internet (que navego por blogs y webs de política, economía, empresa), en el mundo hispano-hablante, hay una proporción preocupante de personas que no es que simplemente no la entiendan, sino que la cuestionan ¡y la niegan! Encima con cierto mal tono llamándolo “argumento liberal”, como si fuera una cuestión de gustos o preferencias, en vez de pura ciencia.

Bien, el mundo angloparlante no tiene ese problema de necedad, al menos desde luego no en la misma proporción ya que apenas ni lo he encontrado.

Desde luego los lectores de este blog, ávidos de entendimiento como pocos, voy a encargarme de que dominen este tema como nadie.

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La Curva de Laffer simplemente es una forma de reflejar gráficamente un fenómeno de sentido común, tan aplastante como la ley de oferta y demanda. De hecho, es una aplicación de ésta.

La Curva de Laffer se basa exclusivamente en un principio: si sube el precio cae la cantidad demandada. Por tanto, si nos subes el precio (encareces) compraremos menos. Si nos subes el precio (encareces) mediante un impuesto, igual que si fuera por otro sistema, compraremos menos. Por tanto, subir impuestos sobre un producto hace que caiga su demanda. Incluso a impuestos excesivamente altos, la demanda sería cero (imaginemos que el IVA sobre un CD sea en vez del 16%, del 2.000%, tal que cualquier CD cueste 420 eur.; no sé el lector, pero yo no compraría uno probablemente nunca en toda mi vida).

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Hay 2 tipos de impuestos:
1) Directos: como el impuesto sobre la renta (tanto ganas, pues tanto te quito, en % sobre lo que ganas).
2) Indirectos: como el impuesto sobre el consumo, IVA (o VAT en inglés) (según lo que cueste lo que consumes, pagas un % sobre ese precio).
Te parecerán lo mismo. Ambos son un porcentaje de tu dinero. Sí, pero los primeros gravan directamente a la persona, lo que gane; y los segundos gravan el consumo, no a la persona. Si no consumes, no te gravan.

Obviamente la Curva de Laffer, siendo un efecto natural de comportamiento económico del ser humano, actúa igual en cualquiera de los dos tipos.

Primero lo explico en los indirectos (IVA), y luego brevemente trazo su paralelismo en los directos (sobre la renta). Es más pedagógico así.

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Manzanas y peras

-Pongamos por simplificar, que en un país, en vez de miles y miles de productos, existen sólo 2 productos: manzanas y peras.
-Pongamos que manzanas y peras cuestan lo mismo por unidad.
-Pongamos que yo gano 1.000 eur. cada mes.
-Pongamos que mis preferencias personales son tales que me gustan exactamente lo mismo manzanas y peras.

De lo anterior se deduce que destinaré 500 eur. a manzanas, y 500 eur. a peras, cada mes. Alguien dirá que por qué no destinar los 1000 eur. sólo a manzanas., o los 1000 eur. sólo a peras. Esto es por la ley de utilidad decreciente, que por explicarlo muy brevemente, me hace más feliz variar, o dicho de otra forma, mucho de lo mismo termina por aburrir (tener 1 ferrari debe ser genial; pero tener 1 ferrari más, cuando ya tienes 57 ferraris, aporta mucha menos felicidad que cuando tenías cero ferraris). Obvio, ¿no? Existiendo 2 bienes de igual coste, por tanto, mi máxima felicidad la obtendré así: 500 eur. de cada.

Ahora aparece un gobierno en escena, y decide que va a ponerle un impuesto a las peras (IVA=20%). El gobierno quiere recaudar dinero.
Las peras, por tanto, suben de precio. Si antes costaban pongamos 10 eur. cada pera (e igual cada manzana), pues ahora 12 eur. 10 de precio y 2 de impuesto.

El comportamiento de las personas no es sólo seguir destinando 500+500 a ambos productos, pero consumir menos peras porque ahora son más caras y los 500 eur. de peras rinden menos. Sino como ahora son más caras, se produce el efecto sustitución, y las manzanas son más ventajosas relativamente. Así, se desplaza parte del consumo de las peras a las manzanas. ¿Cuánto? Eso no se sabe. Eso es una ecuación que se tiene que estimar, y que no nos interesa ahora para nada.

Si alguien no termina de “ver” el efecto sustitución, que se imagine que ahora las peras pasan en este país a ser consideradas como caviar iraní, y cada pera pasa a costar 500 eur. Prácticamente nadie consumirá peras, salvo algún rico excéntrico que quiera y pueda. La población pasará a consumir sólo manzanas (justo esto es lo que está pasando en Argentina ahora con la carne de ternera). Está claro que se ha sustituido consumo de peras por manzanas, y no simplemente siguen destinando mitad y mitad de sus rentas a cada cosa amén de sus precios, ¿verdad?

Es decir: antes consumía 50 manzanas + 50 peras. Ahora alguien pensará que consumiré 50 manzanas + 41 peras (porque son más caras y estas son las que puedo comprar con el mismo dinero de antes). Pero no, ahora consumiré MÁS de 50 manzanas. Por poner supongamos que ahora consumire 550 eur. en manzanas (55 uds.), y 450 eur. en peras (37 uds.).

No importa que nos extendamos en repetir el experimento y sus cálculos en distintos tramos superiores. Se ve claramente que si el gobierno pone ahora un impuesto aún más alto, IVA=50%, y las peras cuestan entonces 15 eur. cada pera, la demanda caerá aún más. No sólo porque se pueden comprar menos unidades con el mismo dinero, sino porque ADEMÁS SE DESTINA MENOS PRESUPUESTO A LA COMPRA DE ESTE PRODUCTO, ya que proporciona menos felicidad en relación a su coste.

Vemos por tanto, que llegará un momento que el precio sea tan alto que simplemente optemos por comprar sólo una pera. Si la pera en vez de 10, 12 ó 15 euros cuesta 50 euros, compraremos una quizás. Y si cuesta 100 ó 200, probablemente ninguna. Sea cual sea la cifra, EXISTE UN NIVEL DE IMPUESTO TAL QUE LA BASE QUE GRAVA DESAPARECE. Si dejamos de consumir peras, aunque el IVA sobre las peras sea del 300%, el 300% de cero es cero. Así que el gobierno recaudará cero.

Recapitulamos:
•Si el gobierno grava 0% –> recauda 0 euros.
•Si el gobierno grava “muy poco” % –> recauda pocos euros. Pero más que cero. Así que al subir algo el %, su recaudación total aumenta.
•A medida que sube el % (presión fiscal) –> recauda más euros, pero cada vez con menos proporción sobre su aumento de tipo impositivo (%), ya que los consumidores también se van retirando de consumir ese producto, así que el gobierno está gravando con un tipo más alto una base cada vez más pequeña. Así, subir algo más el %, sigue aumentando la recaudación total, pero cada vez menos.
•Subiendo muchísimo, es obvio que llegaría un grado extremo de impuesto tal que la recaudación total sería cero. Por tanto, se deduce que inmediatamente antes de ese grado, la recaudación tiene que ser mínima, pero aún algo, y antes más, y así sucesivamente, viéndose así que hay un tramo en el que reduciendo el % de presión fiscal (ya que esta es gigantesca y ha asfixiado por tanto la base imponible hasta niveles raquíticos) aumenta la recaudación total. Y a la inversa, en este tramo subir el % reduce la recaudación total.

Por la existencia de 2 tramos, uno creciente y uno decreciente, se forma una curva: la Curva de Laffer.

* Barras azules = Curva de Laffer.
* Barras rojas = una curva de demanda.

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Y como toda curva (la de Laffer), permite optimizar. Optimizar es un término matemático, que significa buscar un extremo máximo o mínimo; no quiere decir que en él haya nada ‘óptimo’.
¿Qué se optimiza exactamente? Pues permitiría hallar el t’ (tipo impositivo %) “óptimo” que daría la máxima recaudación posible. Tal que si reduces un poco ese t'(%), se reduciría la recaudación total, pero si aumentas un poco ese t'(%) se reduciría también la recaudación total. Cuesta un poco, pero ¿se entiende?

Si no lo entiendes al dedillo como si fueras tú a decidir ahora cuál es el nuevo IVA del melón en tu país, no hacemos nada, ¿ok? Pasear la vista por el texto sólo sirve de auto-consuelo.

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La tarta

■Los números del eje de abscisas del gráfico de arriba, el eje X, el eje de t (tipo impositivo); es decir, el eje de los porcentajes que hay en la base del gráfico: 0%, 10%, 20%,…, indican la proporción de tarta que vamos a coger, como gobierno, sea cual sea la tarta (es decir, todo el abanico posible de tipos impositivos que podemos decidir poner). A medida que avanzamos hacia la derecha en el gráfico, la porción de tarta que planteamos coger es cada vez mayor.

Demanda

■Las barras rojas es cuál es el tamaño total de la tarta para cada distinto nivel de presión fiscal. El tamaño de la tarta representa la base imponible total sobre la que el gobierno recauda. Pero si el tipo impositivo (%) va subiendo, el precio del producto va subiendo también, y por simple ley de oferta y demanda el consumo de ese producto va cayendo. Y dicho consumo es la base imponible del gobierno. Así que vemos que a medida que nos desplazamos a la derecha en el gráfico, como el tipo % es cada vez más alto, el consumo es linealmente cada vez más bajo. Es, igual que el gráfico de aquí a la derecha, una simple curva de demanda. Que cuanto más va subiendo el precio, más va bajando la cantidad demandada. Por eso gráficamente es una diagonal que cae.

■Las barras azules, en nuestra metáfora, es la cantidad total neta de tarta que finalmente ingerirá el gobierno. Las barras azules son la multiplicación de la barra roja por el tipo % que hay en su base. Es decir, es la recaudación del gobierno para cada escenario. Cada barra es un escenario. Cada escenario es un tipo impositivo, para el cual la población reacciona con un determinado nivel de consumo para ese precio. Poniendo todos esos escenarios juntos vemos que se forma la famosa curva de Laffer. Y la hemos calculado nosotros. De hecho, si quieres los datos son éstos, para que hagas tus experimentos:

t Y T = t·Y
Tipo Impositivo (presión fiscal del gobierno) Base Imponible (consumo de las persona) Recaudación total (tipo multiplicado por la base que grava)
0% 500 0
10% 475 48
20% 450 90
30% 425 128
40% 400 160
50% 375 188
60% 350 210
70% 325 228
80% 300 240
90% 275 248
100% 250 250
110% 225 248
120% 200 240
130% 175 228
140% 150 210
150% 125 188
160% 100 160
170% 75 128
180% 50 90
190% 25 48
200% 0 0
*Los datos son ficticios, pero su cálculo correcto

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El fenómeno es muy simple. Cuanta más porción de la tarta quiere el gobierno, menor será el tamaño total de la tarta de la que coge la porción. Y llega un momento que el tamaño de la tarta es cero; así, cualquier porción de cero es cero. Yo creo que tiene ya que estar más que claro.

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Con un impuesto sobre la renta

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Claro, ¿qué pasa si el impuesto es sobre lo que gano? Ahí ya no puedo cambiar peras por manzanas, pensarán muchos.

Pues sí, claro que puedo. De hecho es eso lo que sucede.

El trade off (selección a repartir entre 2 alternativas) del trabajo se da respecto del ocio. Es decir, si yo quiero trabajar más y más, a lo que renuncio es a ocio, ¿verdad? Y si quiero más ocio y más ocio, tendré que dedicar menos tiempo a trabajar.

Esto sucede así: si yo soy un tipo muy ambicioso, me pondré a trabajar como un burro, a estudiar como un burro, y dejando el ocio a momentos realmente simbólicos. Si ahora en cambio valoro más el ocio con mi familia o viajar o lo que sea, procuraré trabajar a un ritmo no tan elevado que me permita eso. Y así, todas las combinaciones trabajo-ocio.

Bien, pongamos que tengo un determinado nivel de trabajo y ocio ya repartido. Digamos que en una semana de 7 días x 14hrs./día = 98 hrs. dedico 48 hrs. a trabajar (trabajo remunerado) y 50 a mis cuestiones personales. Obviamente estamos suponiendo que tengo la posibilidad de escoger. Esto, a nivel de un individuo es algo que no suele darse con tanta flexibilidad o al menos no con inmediatez normalmente, pero a nivel estadístico de una nación entera es algo matemático que se ajusta al milímetro y al instante. Por tanto, por simplificar, suponemos que sí puedo elegirlo así de fácilmente. Y suponemos que la antedicha combinación de hrs. trabajo-ocio es lo que maximiza mi felicidad, en cuanto a tener el máximo dinero y el máximo tiempo de ocio, según mis preferencias personales.

Ahora llega un gobierno, y dice que donde yo estaba ganando 3.000€/mes, ahora se va a llevar el 50% de lo que yo gane. Así, ganaría yo 1.500€/mes en realidad. La realidad es que el trabajo pasa a valer menos, y el ocio pasa a valer más.

La reacción es pensar que necesito más dinero, y que tendré que trabajar más, y esto es así pero sólo en el inmediato plazo, no a largo plazo. Me explico. Si ahora estoy ganando 3000 y vienen y me pasan a la mitad, me hacen una faena impresionante a mi modo de vida y a mi ritmo de gastos y compromisos YA adquiridos. De hecho sería un recorte muy traumático. Así, la reacción inmediata sería buscar más trabajo. Vale. Pero que esta primera reacción sin importancia ni durabilidad, fruto de otros motivos (inercia, compromisos pasados, etc.) no nos desoriente el fenómeno real que se produce.
La realidad es que en un mundo como por ejemplo Cuba, donde trabajar es algo que apenas se remunera, o se remunera igual si haces que si no haces (se remunera muy poco), finalmente observas que lo que impera es el ocio. Es decir, en las decisiones a largo plazo, decisiones de vida, uno se hace las proyecciones estratégicas de esta forma. Hay que distinguir entre esta reacción al trastorno del gobierno alterando traumáticamente un ritmo de gastos personal A INMEDIATO PLAZO, y la planificación vital ESTABLE A LARGO PLAZO. La reacción inmediata no nos interesa; es algo coyuntural. No atiende a comportamiento económico, sólo a lentitud de adaptarse al nuevo nivel de vida, inercia de vida, y compromisos o deudas. Pero ese que ganaba 3.000€/mes y le pusieron unos impuestos sobre la renta del 50% tal que ganaba 1.500€/mes, su primera reacción podría ser buscarse otro trabajo para intentar ganar, si no los 3.000€/mes, al menos algo más de 1.500€/mes. Ok, eso será su reacción inmediata. Pero tras eso, es una persona que irá reorganizando su vida a esta nueva realidad de ¿para qué trabajar tanto? Éste es el efecto desincentivo real que se produce.

Otra forma de verlo más fácil sería: si el impuesto es del 50%, el individuo pasa a ganar 1.500€/mes. Pero si el impuesto es del 90% pasaría a ganar 300€/mes, de 3.000€/mes que ganaba. Con este escenario yo apuesto casi seguro a que no buscaría otros trabajos para ganar más dinero, sino que simplemente dejaría de trabajar.

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¿Qué sucede efectivamente en la realidad al aumentar el impuesto sobre la renta?

Cae trabajo y aumenta tiempo libre. Se desincentiva el trabajo, y se produce efectivamente una caída de la dedicación promedio de las personas, y un aumento del ocio.

Elusión fiscal. Elusión es, sin entrar en lo ilegal, diseñar auténtica ingeniería fiscal y estrategias de todo tipo tal que la contribución se minimice en lo posible. Existen auténticos especialistas de esto, así como firmas encargadas de trasladar dinero a paraísos fiscales*.
*Si existen paraísos fiscales es porque el resto de países son infiernos fiscales.

Evasión fiscal. También se incentiva la evasión fiscal. Es decir, trabajar empieza a ser caro, pero lo es si lo declaras; si no, no. Así, la evasión fiscal, aunque ilegal, pasa a ser cada vez más valiosa. Con impuestos insignificantes, la evasión es algo que apenas se considera. Con impuestos abusivos, la evasión es una forma de vida más.

Dedicación a otras rentas no susceptibles de impuestos. ¿Como qué? Pues como cultivar tus propios tomates en tu casa como hobbie. Los de la tienda los compras con tu sueldo (que ha pagado impuestos) y al comprarlos también pagas impuestos. Los que cultivas en tu casa no pagan nada de impuestos, y son tomates igualmente. Hacer tú tus propias reformas y arreglos de averías domésticas, ya que con lo que te queda de dinero tras la imposición del gobierno, pagar a un profesional que también tiene que cobrarte un precio mucho mayor porque te carga también los impuestos que el gobierno le quitará después a él, prefieres hacerlo tú. Resultado: se produce esta enorme ineficiencia y pérdida de bienestar general. Personas no profesionales ni capaces, se dedican a hacerse a sí mismas los servicios, ya que el mercado libre (no tan libre con ese gobierno) está tremendamente gravado e intervenido, haciéndolo inviable en muchos casos.

Emigración de individuos productivos. Algunos de los individuos más laboriosos directamente optan por emigrar (un ejemplo muy conocido sería Julio Iglesias, español afincado en Miami desde los inicios de su tremendo éxito profesional, pero hay miles de ejemplos por país).

■Etc.

Por tanto, la curva de Laffer, con los valores que procedan, se da exactamente igual en el impuesto sobre la renta.

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Independientemente de qué tipo impuesto, tasa o forma directa o indirecta de recaudación de un gobierno, finalmente lo que se atiende en general más fácilmente es al agregado: cuánta presión fiscal agregada ejerce un gobierno sobre una población, en tanto por cien, según la cual en un principio a más presión más recaudación, pero pasado un punto más presión llevará incluso a recaudar cero.

La verdad es que, por reducción al absurdo, la Curva de Laffer no es más que una gran dosis de sentido común y obviedad. Nada más.

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¿Casos reales?

Es complicado demostrar empíricamente, porque habría que experimentar con la población, y subirle y bajarle los impuestos para ver cómo reaccionan, pero algo sí se consigue estimar razonablemente bien. Pero se cree que países como Suecia o Francia ya han superado el máximo de la Curva de Laffer. Esto quiere decir, que si redujeran la presión fiscal (tipos en general) aún recaudarían más. Los gobiernos de estos países ejercen una carga impositiva sobre sus poblaciones del 55%-65% aprox. Llegaron en sus tipos marginales (solo para las rentas más altas) a casi el 80% de tipo marginal.

Basado en la Curva de Laffer, en los ’80 en EEUU, en la era Reagan (posiblemente la era más liberal y más próspera de ese país), se aplicó este modelo que justo se acababa de publicar y popularizar. La administración Reagan (por cierto en lo económico apoyada en Milton Friedman, de ahí el tremendo éxito económico de ese país en esa era) redujo presión impositiva; %’s. Obviamente la recaudación total cayó, porque los impuestos de EEUU no eran muy elevados previamente, así que aún estaban en la parte izquierda de la curva de Laffer; en la que aumentar % aumenta recaudación total, y al revés reducir % reduce recaudación.

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El óptimo y optimizar

El ‘óptimo’, entendido como el máximo de recaudación técnicamente conseguible, NO como lo mejor posible para la población (sí para el gobierno que desea maximizar la cantidad de dinero bajo su control), debería llamarse ‘techo’ recaudatorio para ser más correctos. O al menos, en vez de ‘un óptimo’, llamarse lo que es: ‘un pésimo‘.

Este techo máximo varía según cada país (según el comportamiento de su población), así como incluso según la época. Pero por estimaciones que se han hecho, más o menos este máximo RONDA EL 65%, dato muy aproximado y variable, simplemente para que el lector tenga un punto de referencia cómodo. Con lo cual podría ser realmente en un país el 50%, y en otro el 70%, por ejemplo.

Es decir, suponiendo que t=65% fuera el máximo exacto en un país, cuando el gobierno se lleva el 65% de lo que produzca la economía es cuando puede sacar su máxima recaudación total en cantidad de dinero total. Por encima de ese porcentaje, intentar llevarse un 66% sería ya de una tarta menor, tal que la cantidad total recaudada de dinero final sería menor que con un 65%.

Observemos que si un gobierno utiliza esta curva para decidir el nivel de presión fiscal que desea ejercer, lo que está intentando es maximizar su recaudación, ignorando completamente el bienestar de la población. Esta observación es muy importante; ya que veremos otras curvas maximizadoras, desde otras perspectivas, como la presión fiscal que maximiza el crecimiento del PIB, que nada tiene que ver con la presión fiscal que maximiza el total recaudado por el fisco.

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PREGUNTAS DE AUTOEVALUACIÓN

Comprueba si realmente lo has entendido, o si simplemente has paseado la vista por el texto.

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1) SIEMPRE que baje la presión impositiva (tipo % impositivo) general sobre una población aumentaré la recaudación.
a) Sí, siempre
b) No, eso es absurdo, nunca
c) Sólo si estoy en el tramo descendiente de la curva de Laffer
d) Ninguna de las anteriores

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2) Si soy un gobierno, para recaudar MÁS lo que tengo que hacer es subir los tipos % de los impuestos.
a) Sí, claro, de cajón
b) No, al contrario, bajarlos
c) No tengo ni puta idea, me estoy haciendo la picha un lío
d) Normalmente subiendo el tipo % recaudaré más, pero según en qué nivel de tipos esté ya, tal vez lo que tenga que hacer es justo lo contrario.

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3) Existe un nivel en el que un gobierno es IMPOSIBLE que aumente su recaudación.
a) Sí, el tipo impositivo máximo que marca la curva de Laffer
b) Sí, cuando pone impuestos infinitos, así todo lo que se genera en la economía se lo queda el gobierno. Como un comunismo
c) No, siempre es posible subir un poco más la recaudación
d) Sí, un IVA del 100%

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Hay que masajear la masa gris, ¿eh?
Por favor, no pongáis las respuestas en comentarios, para que próximos lectores sufran un poco y tenga así la oportunidad de entenderlo realmente. Poned dudas o consultas, observaciones, lo que sea. Pero no la solución.

8 comments so far

  1. A.Jiménez on

    Definitivamente voy a recomendar tu blog como instrumento educativo a mis alumnos de bachillerato.

    Muy currado el artículo. Enhorabuena.

    • silverman on

      me queda muy claro, ahora sere menos feliz, solo comere manzanas.

  2. jesus on

    Muy bueno.Como bien dices,hay que aplicar el sentido común.

    Te acabo de poner en marcadores.

    Saludos.

  3. […] Los ingresos del gobierno no dependen de lo bien que lo haga, como en una empresa. Dependen, paradójicamente, de lo mal que lo hagan. De cuánto suban los impuestos. Más impuestos, más ingresos para el gobierno. ¿Esto es así eternamente? No. Recuerda la Curva de Laffer (¿ver el artículo?). […]

  4. david on

    en realidad, pese a lo razonado de tu articulo y ademas muy util.
    el unico sentido logico actual en la curva, es la evasion de impuestos.

    no el comportamiento de la demanda como tu argumentas debido a que, el estado al fin y al cabo es un reinversor en la sociedad, es decir, la sociedad es un todo.

    si consideras a 2 ciclos el problema nos da reiteracion del problema, y pro tanto la curva de laffer no existe, si consideras, la 2 recaudacion del estado proviene del propio dinero que la recaudacion del estado en el 1 ciclo inserto en la economia.

    dicho en sencillo, la renta real de las personas no se ve afectada pro el estado, jamas al no ser que el estado queme el dinero que recauda, en cuyo caso se compensara por ciclo del dinero asi que en definitiva, la curva de laffer no existe.

    si existe, si yo defraudo, en cuyo caso como yo resto una proporcion del estado, el estado recauda menos, es decir, si yo defraudo, me convierto en una parte de estado, solo que solo miro por mi.

    pero incluso con este argumento la curva de laffer en si misma no existe, pues la propension a defraudar, no depende de los impuestos sino de la percepcion de los mismos, y tambien de la facilidad de defraudar.

    si consideramos por el contrario, yo puedo insertar presion pura para que los agentes no defrauden, por ejemplo leyes, de castigo maximo frente al fraude.
    en ese caso, si nos nace el verdadero problema economico, y es simplemente,

    la relacion entre la ocupabilidad de la mano de obra, y el consumo.
    donde efectivamente, la curva, no tiene nada que ver con recaudacion sino con empleabilidad.

    es decir, surgen efectos.
    a destacar, el cese de negocio ante la inconveniente, del esfuerzo productivo frente a la recompensa…
    y segundo la sustituvilidad de los empleos, donde a escalas de producto, se convierte automaticamente, en objetivo de los agentes, no participar en el mercado, es decir, en vez, de contratar una persona para hacerte una chapuza en casa, la haces tu, aun con disminucion de productividad, pues es la nueva forma de defraudar.

    ya que en esta escala de sometimiento al estado, que solo se optimiza a si mismo, a ojos de politico patetico, puede llegar aser tan fraudulento defraudar impuestos, como negar empleo a alguien, por tu cocinar en tu casa en vez de irte a un restaurante.

    no obstante, el problema, es simplemente, es que sin cogeneracion de rentas, los intercambios se limitan y incluso se puede llegar a la perdida total de productividad,

    esta es la conocida como paradoja del electricista y el fontanero.
    llega un momento donde ante inseguridad de que alguien te contrate a ti como electricista, tu no estas dispuesta a dar trabajo al fontanero y vicebersa,
    es decir, puede llegar un grado de destruccion de la economia tal que simplemente, incluso se inviertan los escenarios, el fontanero solo opere como electricista y el electricista como fontanero….

    en fin…

  5. Manuela Agudelo on

    Gracias por tu publicacion, me fue muy util para entenderla.

  6. Giancarlo on

    Muy interesante gracias

  7. Almudena denche on

    Nunca he visto nada parecido, muchas gracias!


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