Críticas al capitalismo: desigualdad

Los críticos del capitalismo pretenden responsabilizar al mismo de generar numerosas desigualdades sociales.

Efectivamente, pero no es que el capitalismo genere desigualdades, es que el capitalismo o libertad económica permite las desigualdades normales de unas personas a otras, si estas desigualdades quieren existir. Pero desigualdad NO es algo malo. La desigualdad es natural y deseable.

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Un ejemplo real: las cestas de mimbre

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Supongamos un mundo que es un solo país (por simplificar). Y la economía de ese país, en vez de tener muchos productos y servicios (verduras, carnes, ropas, muebles, servicios de asesoría, alquiler,…) sólo tiene 1 producto (por simplificar también): cestas de mimbre.
Las cestas las fabrican todos sus individuos (pongamos que los individuos comen cestas de mimbre, y se visten con cestas de mimbre en forma de “taparrabos” o algo así; en pro de simplificar).
La economía es por tanto DE SUBSISTENCIA. Se llama así a la economía en la que cada uno se suministra A SÍ MISMO, en lugar de especializarse en algo (alguna ganadería o algún cultivo agrícola, p.ej.) para los posteriores intercambios para tener de todo.
En nuestra economía de nuestro ejemplo, si queremos intercambian: una cesta por otra cesta. Da igual, el intercambio es lo de menos.
Lo importante es que cada uno lo hace con sus propias manos. La materia prima es gratis, puesto que son hierbajos (llámese mimbre u hojas secas varias) que en ese país SOBRAN como el aire que se respira.

En ese contexto, imaginamos que habrá individuos de todo tipo.

■Imaginémonos un adolescente (le llamaremos INDIVIDUO B), superdesmotivado, tal vez con problemas en casa, problemas fuera también… lo que sea. Se niega a producir, se levanta casi a mediodía, come (comen cesta), y su madre le dice que fabrique un poco de cesta después de comer, que no sea vago. Se pone de mala gana, pensando en las musas… no llega ni a hacer una sola cesta, pasada hora y pico lo deja, se va por ahí a dar una vuelta con otros amigos que llevan todo el día produciendo. Y así. Tiene una producción de 3 cestas a la semana.
*En el ejemplo hemos utilizado un adolescente, pero para no herir ninguna sensibilidad prefiero aclarar que el individuo podría haber tenido cualquier edad (y género), y el ejemplo sería igual de válido y creíble, ya que por desgracia así es en la realidad para cualquier rango de edad.

INDIVIDUO A: En el extremo opuesto imaginémonos en el barrio “pijo”, una iniciativa para hacer competiciones, para hacer vida sana, para entrenar los músculos que intervienen en el proceso de fabricación de cestas, para hacer yoga y meditación orientados a la mayor concentración y velocidad de producción… es decir, un grupo de competición de alto rendimiento. En dicho grupo, que tienen sus rankings y sus competiciones, los 3 mejores no suelen bajar de las 170 cestas/día (7 días/sem.), unas 14 cestas/hora, y tener así una media de producción de 1.200 cestas a la semana. Eso sí, está produciendo cestas 12 hrs. al día, más un par de hrs. más que dedican a entrenamientos complementarios para su más eficaz producción; y trabajan los 7 días de la semana.

Planteado este ejemplo, es fácil realmente que nos imaginemos este mundo, y además es bien fácilmente creíble estos 2 tipos de individuos, ¿verdad?

Cada individuo normal, consume 2 cestas/semana para comer, 1 cesta/semana para vestir, y 1 cesta/semana para resto de consumos varios. Total consumo de 1 individuo cualquiera: 4 cestas/semana.

Así, cogemos a cualquiera de los individuos anteriores, y cada año consumen 52 x 4 = 208 cestas. Las consumen de lo que producen, claro.
■ Individuo B –> Produce al año: 52 x 3 = 156. Consume: 208. Saldo = -52 cestas.
■ Individuo A –> Produce al año: 52 x 1.200 = 62.400. Consume:208. Saldo = 62.192.

Entre ambos estremos, B y A, estarían los demás individuos, con una producción normal media de unas 6-14 cestas/semana, dándoles un saldo restante (superávit) de unas 100-500 cestas/año. Superávit que emplean para cuando tienen niños pequeños, para cuando se ponen enfermos, para coger unas vacaciones más largas y mejores, para tener unos ahorros, para darse un capricho extra, para tener una casa más grande (hecha de cestas), etc.

Éste es un mundo libre, en el que cada uno “recibe” lo que produce. ‘Recibe’ entrecomillado, porque realmente lo recibe de sí mismo; es el resultado de combinar su talento, su inteligencia, su esfuerzo, su propio tiempo, su sacrificio, sus renuncias, etc.

En este mundo cesti-landia, el individuo A, pasados muchos años, acabaría probablemente teniendo unas enormes riquezas: montañas y montañas de cestas en nuestro ejemplo, que en la realidad serían propiedades inmobiliaras, vehículos, quién sabe si una avioneta, un pequeño barco deportivo, etc. Elementos de este tipo. Pasaría a ser lo conocido como un RICO.

El individuo B en este mundo, lo que sucedería es que tendría que renunciar a muchos gastos básicos, iría mal vestido, y comería con muchas estrecheces. Ya que sólo se produce a sí mismo 3 cestas/semana, cuando necesita 4 para su consumo mínimo. Esa situación de estrechez y penuria, tarde o temprano le iría empujando y estimulando por sí misma, para enderezar su conducta y adaptar su vida, por sí mismo.

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Comunismo en el deporte

Si vemos una final del campeonato del mundo de natación, veremos varios atletas, que son auténticas máquinas de nadar. Será espectacular. Pero si cualquiera de nosotros intentamos competir con uno de ésos, no tendremos ni el 1% de aguante nadando, y tardaremos el triple o el cuadruple en recorrer una distancia corta. No somos iguales. ¿Me gustaría cuando les veo ser como ellos? Pues quizás sí. Además, esas espaldas de atleta también es atractivo tenerlas, y no chepa de rata de biblioteca. Pero cada uno ha escogido despuntar en lo que quiere, o en nada, o tener una vida sin despuntes pero sin carencias, o lo que sea.

El comunismo en el deporte sería:
-prohibir toda competición (ya que ésta estimula como fin único la desigualdad, ¿no?),
-prohibir el entreno más allá de una cantidad a nivel de afición (más cantidad supondría ventaja atlética, y como no se puede expropiar -a diferencia del dinero- pues directamente hay que prohibirla),
-y obligar a todos los que no estén interesados a entrenar también esa misma cantidad de aficionado.

El resultado sería un país en el que todo el mundo sabría nadar un poco, lo harían con bastante desgana, los deseosos de ser atletas, coartados, nadarían a escondidas clandestinamente, y otros simplemente intentarían huir del país, para nadar libremente donde haya libertad.

Comunismo en la belleza física

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